k de qué kilos de cruz


¡Carajo, Carmela!, ¿cómo quieren que conviva contento con quince carcamales compartiendo casa? Quiero concretar: cárcel ¿Cómo quieren que calle? ¿Quién consentiría con complacencia, quién? ¿Con qué consuelo conformarme?
Cuánto quisiera comer cada comida contigo, querida compañera, camarada, cariñosa, calavera. Cuánto compartimos. Con qué cuidado criamos cuatro criaturas, cuatro críos, colosales combatientes que cayeron con crueldad. ¡Condenado caudillo! ¡Condenada contienda! Queda Carmelina, casada con quien quiere confinarme. ¡Canalla, crápula!
Cariño, ¿qué cobijo, qué calma comuniqué? ¿Cómo contemplé cobarde, cabizbajo, confundido, cuando Carmelina cargaba con continuos castigos, cachetadas, coces, complaciéndole cuando comparecía cargado como cuba, corrompido? Confieso que contribuí creyendo que quizá callando concluiría.
Cuánta cruz, cuántos kilos carga. Qué cautiverio. Comprendo que consienta confinarme, que claudique.
Quedo culpable, Carmela, quedo consternado. Compadécete, confíame cuánto queda, cómo quedarme quieto, consumido, cadáver, contigo.

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