La maquetación ha quedado preciosa. El libro va metido en un sobre de papel Kraft, por un lado se lee del derecho, y por el otro del revés. Mientras me envía Victorino las fotos que le ha hecho, y como me muero de ganas de enseñarlo, valgan estas imágenes:
Y dentro van los 22 granos de arroz, impresos en papel de estraza como aquel en que envolvían las chufas, las pipas o las camarones. Es un papel maravilloso, con tacto y fibras de trapo que en ocasiones se ven y lo marcan; y esos defectos propios de la estraza ayudan a embellecerlo. Las ilustraciones son acuarelas. A veces picotea en sus páginas un gallo, a veces una gallina; y en aquellas en las que no aparecen, algún otro ave cruza por el cielo; a veces se trata de pájaros hermosos, y a veces de pájaros de cuenta.
Cada uno de los tautogramas cuenta la historia que yo quiero contar. He procurado que su ritmo sea el que necesita cada historia y que el lector olvide, durante la lectura, que el texto está escrito con palabras que comienzan todas por la misma inicial, y se quede con ganas de más. Sé que es mucho pedir, pero ojalá lo haya conseguido.
En 22 granos de arroz hay tautogramas puros: en las letras a, d, e, f, g, h, i, m, p, r, s, t, y c (este último tautograma suma otra limitación, al estar construido sólo con el sonido fuerte de la c).
El resto son tautogramas fonéticos, y están agrupados así:
b, v
c (que aquí se repite en su sonido fuerte), k, q
g (también se repite en su sonido fuerte), j
ho, o
hu, u
l, ll, y (en su sonido consonante)
c (únicamente en su sonido débil), z
Me he permitido dos trampas:
a la n se le suma la ñ; (quizá se me perdone si el lector admite que la n puede ser una gallina y la ñ tiene la cresta necesaria para pasar por gallo que la quiere gallar, aunque en realidad, en la N de nieve y niñas, la autorización para hacer la trampa me la dio una greguería de Gómez de la Serna:
Colegio: ññññññññññññññññññññM (la M es la maestra)
Colegio: ññññññññññññññññññññM (la M es la maestra)
La letra x no es inicial, sino que está contenida en el interior del grano de arroz, pero al fin y al cabo, en toda cosecha hay un grano que aún está por germinar y siempre es bueno dejar algún grano nuevo para la siguiente cosecha..
Esta es una imagen de la portada y la contraportada, a la espera de las fotos de Victorino:
Y antes de degustar los 22 granos de arroz, un aperitivo:M de melancolía
Mi mar me mecía mientras me moría melancólico. Mi mar me miraba morir.
—Morirás mañana, mas morirás mansamente, marinerito mío; mírame, muchacho, memoriza mamíferos marinos mientras me miras.
Morsas, manatís, marsopas, medusas…
—¿Medusas mamando? —mencionó maliciosa.
Maestra marinera, mitad madre, mitad mascarón mortífero, mi mar magnetizaba mi mirada mitigando mi mal.
—¿Mucho? —murmuró.
Menos, mentí. Mover mis músculos machacados me martirizaba. Me moría, mas me moría maravillado mientras mi mar me mecía.




8 comentarios:
¡¡Qué bien huele en esta cocina!!
ay, Clara, me siento tan perdida en facebook como el sacacorchos en esta casa. Es una locura!
Qué hermosa coincidencia! Tengo a mis alumnos trillando palabras en el diccionario con un poryecto de alfabeto imaginado que sigue esta misma técnica de escritura. Enhorabuena por este maravilloso arroz con zorra que paladearé como se merece y divulgaré a los cuatro vientos
Emilia, cómo me alegra verte (leerte)
un abrazo
bravo, ya era hora de verte vertida en horas bravas.
goab
Buenas, goab, me alegro de verte aunque sea a través de
mensaje tan taurino
http://libreriadiagonaldesegovia.blogspot.com/2012/02/22-granos-de-arroz-de-isabel-castano.html
Un saludo desde Diagonal
gracias, Ángeles, es un placer que 22 granos de arroz y un montón de gallinas y otros pájaros de cuenta se esparzan y picoteen por la Librería Diagonal.
Un fuerte abrazo
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