para hacer el tocinillo de cielo




Imaginemos un hombre pequeño y un niño pequeño tumbados panza arriba en el fondo de una barca. El hombre sostiene una brizna de hierba en los labios y con su mano izquierda acaricia el agua de un pequeño lago. El niño tiene migas de pan en los labios y sobre el pecho, y las manos curvadas alrededor de los ojos a modo de prismáticos. 
Imaginemos que hombre y niño observan cómo las nubes forman poco a poco sus cogollos. Imaginemos también que a ambos se les ponen jugosos los ojos y sonríen, porque les ha llegado el recuerdo remoto de un sabor. El niño, entonces, dice: tocino. El hombre responde: de cielo.

En ocasiones, el recuerdo de un sabor nos conecta con un instante de nuestra vida. Pero a veces el recuerdo de un olor le precede, y en esta ocasión eso fue exactamente lo que ocurrió: inmediatamente antes de que el niño dijera lo que dijo y el hombre le respondiera tan cabalmente, una mujer pequeña sacaba de la olla un apetecible y aromático tocinillo de cielo.


Receta de la mujer pequeña:
INGREDIENTES
Una nuez  de mantequilla / 200 ml. de agua / 500 gr. de azúcar / 14 huevos / Una flanera hermética / Una olla a presión / Una fuente de calor.

Pon el agua a fuego lento
y añade azúcar con tiento.
Mueve y mueve sin parar
—el punto de hebra lograr
siempre ha sido complicado—.
  
Si no te has desanimado
y, mientras esto se enfría,
en la flanera deslía

muy levemente mojadas
de dos a tres cucharadas
de azúcar fina y blanquilla
y una nuez de mantequilla
que le aportará el aroma
(no te rías, que no es broma).


Ahora bate 12 huevos,

—que deberán ser muy nuevos—,
más otros dos con sus claras.
Bueno es que no te apuraras,
porque si sale la espuma
su consistencia se esfuma,
que tiene que ser de nube
y eso se ve si no sube.


Cuela esta crema con tino
por dos veces por el chino
y pásala a la flanera
con lo que hay en la nevera
—el punto de hebra decía—,
y todo, al baño María
en una olla a presión
para darle la cocción.


Después lo dejas tapado
con un pañuelo mojado
y metido en la nevera
o al frío la noche entera,
pero vigila a tu hermano
no vaya a meterle mano,
que es mejor que un caramelo
el tocinillo de cielo. 



(I. Castaño / del blog "En el cielo de la boca")

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