conocimiento del medio social y natural




La señorita condujo a sus alumnos por los pasillos del Congreso, de dos en dos y agarrados de la mano. Los colocó en la primera de las filas destinadas a los colegios. Como si tuviera que repartir el peso en un hilo de la luz, puso a los mayores en las esquinas y todos los pequeños en el centro. Vamos, vamos. Ssssh, orden. No os paréis. Así, muy bien. No, ahora no, antes de entrar os pregunté quién necesitaba ir; cuando acabe te llevaré. ¿Agua?, ¿no llevas una botella en la mochila? No, ponte un poco más allá. Ahí, muy bien. Estamos todos, ¿verdad? Bueno, ahora silencio, que ya entran los señores diputados. Prestad atención que vais a aprender mucho y quizás el día de mañana seáis hombres y mujeres de provecho como ellos. Ay, pensó aliviada, igual que pajarines del bosque, que tan pronto pían a la vez como callan obedientes todos a una.

Los señores diputados entraron sin orden ni concierto. Algunos de dos en dos, uno en solitario mirando al techo, otro igual de solo mirando al suelo, un grupo reía la ocurrencia de la señora diputada, dos salieron con el móvil en la oreja, tres cuchicheaban en una esquina, grupos de diputados hablando entre ellos; fotógrafos, cámaras y técnicos de sonido; alumnos de otro colegio con la tutora delante y otro profesor detrás; las señoras ministras, los señores ministros y el señor presidente del gobierno. La secretaria con su pequeña máquina de escribir. El señor presidente del Congreso seguido de un ujier cargado de carpetas, otro con una caja de botellines de agua y una mujer con vasos de cristal en una bandeja. Tres golpes de maza en la mesa. Bienvenidos a todos en esta jornada de puertas abiertas. Espero que esta visita a la casa de las leyes, que es la casa de todos, os deje buen recuerdo. Espero también que todos vosotros voléis muy alto y que en un futuro no muy lejano seáis los que ocupéis estos escaños, porque los niños de hoy sois los hombres del mañana. Se abre la sesión. De nuevo, tres golpes de maza.

No, no se refería a volar con alas, sino a que estudies mucho para que llegues a lo más alto, como los políticos y ahora atiende. Seño, ¿cuánto dura? ¡Jo! Ése de ahí enfrente ha dicho que aquí hay mucho buitre carroñero. ¿Qué es el mal agüero, seño? Señorita, ¿porqué dice ese señor que no la pían? ¡Ahí va, qué lío se ha formao! Más golpes de maza en la mesa. Seño, ¿falta mucho? Por Dios, señores, hoy más que nunca tengo que rogarles que mantengan la compostura. Señorita, que no me aguanto. ¡Ayyyy!. Que no te vuelva a ver, ¿eh?, que no te vuelva a ver. Jooo, es que me aburro. Seño, ¿los políticos son pájaros? ¡Ay, que no he sido yo ahora! ¿Los políticos son pájaros? Creo que sí, porque de ese que va de negro, cuando sale en la tele dice mi padre que es un pájaro de cuenta. ¡Anda!, pues el mío dice que las águilas llevan yugo y que se matan con flechas. Señorita, alguien se ha meao aquí. Seño, seño, ¿los políticos son pájaros?
Sí, hijo, sí, ¡menudos pájaros! Hala, cerrad el pico, levantad el vuelo y vamos, ¡todos a hacer pipí!