S de Sirena y de Sáhara

A Memona y Daryalha, de Smara


Sin saludarnos, sin sentarnos siquiera, simplemente sugerí salir. Sonrió sensual, sinuosa.
–Señor –susurró-, siempre soñé ser seducida sin señuelos.
Saboreé su saliva sólo seis, siete segundos. Seguidamente saltó. Sin salvavidas. Se sumergió sin soltar sus sandalias.

2 comentarios:

mariajosefabregat dijo...

Preciosa idea y muy ingeniosa.
Te leí con M de melancolía y ahora con S de sirena.
Enhorabuena.

Isabel Castaño dijo...

Gracias, Maria José, he tenido la suerte de conocer a una verdadera sirena en pleno desierto que, cuando necesitaba pisar la tierra polvorienta de Smara, se ayudaba de unas muletas.
Esa sirena nos llevó hasta las dunas y nos enseñó a nadar entre ellas.