la camella

De nuevo para los niños de Smara y su maravillosa sonrisa


Es como ir en barco,
aunque aquí no hay charco,
y su extraña grupa
hace de chalupa.

De sangre caliente,
una noble frente
y muy buena estrella,
esa es la camella.

Nos regala queso,
leche y carne al peso,
y piel con pelaje
al quitarle el traje.

Su temperamento
en el campamento
es bien conocido
y poco distinguido

pues con su quijada
lanza una mascada
y con desparpajo
un escupitajo.

Es muy orgullosa,
lista y rencorosa
y al igual que un mulo
nos tira de culo

y a veces nos clava
sobre la chilaba
su ojito más tierno
y eso es un infierno,

porque se la embucha
y si una babucha
se le pone a tiro
aquello da un giro:

de un retortijón
del fuerte atracón
acaba en el suelo
y finge un gran duelo.

Como grita tanto,
muge con espanto
toda la vacada
y huye la manada.

Y mi abuelo ha dicho:
¡hay que ver qué bicho!,
o la reeducamos
o de culo vamos.


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