exit



Descendí por un canal húmedo y resbaladizo con olor a estiércol y berza cocida. No entendía su lengua y desconocía lo que me esperaba fuera, pero una fuerza extraña me empujaba a seguir su voz. El tono de sus gemidos me estremecía.  Era como un quejido animal parecía avisarme de los peligros del mundo. Por fin vi la luz al fondo. Allí me esperaba sudorosa, fatigada y con los brazos abiertos. “Hijo mío”, me dijo. Yo respondí con mi primer berrido.

imagen obtenida en www.elpartoesnuestro.es

2 comentarios:

vega san mateo dijo...

¡como bordas el microrelato¡

Isabel Castaño dijo...

Es increíble lo que encierras en la chistera de tu nombre. Fíjate, desordenando las letras y utilizándolas todas en cada frase, salen personajes que hablan entre sí y crean distintas situaciones:

MENAGE VASTO:
VEGA, TÉMENOS
¡A TOMÁS! ¡VENGA!
¡VAGA! ¡AMONESTÁ!

-VE, MAGO, ATENAS
-AVÉNAME GOTAS; MAGA VE NAOS
-ANTES VEGA, AMO
-¡GANSA!, ME VE TÓ

Precioso y misterioso nombre, sí señor