la partitura

Leyó la partitura en los hilos de la luz y sonrió. Un hormiguero le recordó su guerra y calculó cuánto tardarían las hormigas negras en despedazar a la roja. Observó un trébol y pensó en la suerte caprichosa; agradeció su cadera intacta y maldijo la costilla rota.
Y entonces apareció ella, le puso un babero limpio, le administró la papilla y le abrigó las piernas con una mantita.

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