Narciso


Llegó cubierto de algas amarillas. Era un muerto muy hermoso, diferente de tantos otros que quedaban varados a menudo en esta playa. Nada más posarse sobre la arena, un enjambre de abejas libó de su boca, nariz y oídos y extendió un olor dulzón de primavera por todos los rincones.

No hay comentarios: